Inteligencia Emocional Para nosotros es uno de los conceptos clave para comprender el rumbo que ha tomado la psicología en las últimas décadas. De un modelo preocupado fundamentalmente en los trastornos mentales por un lado y por las capacidades de razonamiento por el otro, se ha pasado a otro en el que se considera que las emociones son algo intrínseco a nuestro comportamiento y actividad mental no patológica y que, por consiguiente, son algo que debe ser estudiado para comprender y tomar conciencia de cómo somos y como sentimos.

Nuestra personalidad rodea en su profundidad el origen de la gran trinidad afectiva constituida por el miedo, el cólera y el deseo, estos son los tres instintos nacidos directamente de la vida orgánica para la supervivencia de la especie: instinto defensivo, instinto ofensivo, instinto nutrición. En nuestro estado evolutivo de la especie se mantuvieron el miedo y el cólera, y se agregaron la alegría y la tristeza, cuatro emociones que poseen también los mamíferos superiores, y quedó entonces conformado un cuadro de cuatro emociones primarias, con sus respectivas variedades de manifestaciones:

  • Còlera: enojo, mal genio, atropello, fastidio, molestia, furia, resentimiento, hostilidad, animadversión, impaciencia, indignación, ira, irritabilidad, violencia y odio patológico.
  • Alegría: disfrutar, felicidad, alivio, capricho, extravagancia, deleite, dicha, diversión, estremecimiento, éxtasis, gratificación, orgullo, placer sensual, satisfacción y manía patológica.
  • Miedo: ansiedad, desconfianza, fobia, nerviosismo, inquietud, terror, preocupación, aprensión, remordimiento, sospecha, pavor y pánico patológico.
  • Tristeza: aflicción, autocompasión, melancolía, desaliento, desesperanza, pena, duelo, soledad, depresión y nostalgia.

Las emociones primarias suelen estar acompañadas de claros indicios físicos (somatizamos el cuerpo según lo que sentimos y pensamos). Cuando estás deprimido/a, tu cuerpo se moviliza (o se desmoviliza) para desconectar. Y cuando es feliz, el cuerpo se moviliza para asumir compromisos y acciones positivas. Se activan determinados músculos para apoyar ciertas acciones, y su cerebro envía mensajes especiales a sus glándulas endocrinas (que controlan la producción y la liberación de hormonas) y su sistema nervioso autónomo (que regula los órganos sobre los que usted no ejerce control voluntario, como el corazón y el estómago).

Actualmente, para la mayoría de psicólogos y psicoterapeutas, terapeutas y acompañantes hoy en día existen ocho emociones básicas, de las cuales cuatro son primarias y otros cuatro son secundarias. Las secundarias, con sus respectivas variedad de manifestaciones, son estas:

  • Amor: aceptación, adoración, afinidad, amabilidad, amor desinteresado, caridad, confianza, devoción, dedicación, gentileza y amor obsesivo.
  • Sorpresa: sorpresa, estupefacción, maravilla y shock.
  • Vergüenza: arrepentimiento, humillación, mortificación, pena, remordimiento, culpa y vergüenza.
  • Aversión: repulsión, asco, desdén, desprecio, menosprecio y aberración.

Así pues, la Inteligencia Emocional es una parte intrínseca del ser humano, que poniendo conciencia y observación, nos ayudará a entender de qué manera podemos influir de manera adaptativa e inteligente sobre nuestras emociones como en nuestra interpretación de los estados emocionales de los demás. Este aspecto de la dimensión psicológica humana tiene un papel fundamental tanto en nuestra manera de socializar como en las estrategias de adaptación al medio que seguimos.

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